castillos medievales

Castillos Medievales

El castillo medieval es la edificación más emblemática de la Edad Media. No es de extrañar que la construcción más icónica de este periodo sea en esencia una fortificación militar: la etapa que arranca con la caída del mundo romano se caracterizó, sobre todo en sus inicios, por la inoperancia de los gobernantes para mantener la seguridad e integridad de las antiguas tierras imperiales.

La consecuencia de todo esto fue el surgimiento de pequeños territorios estrechamente vigilados por élites guerreras desde fortalezas defensivas, a menudo reaprovechadas en los entornos urbanos y construidas ex profeso en los rurales. Aquí tiene su origen el castillo.

Si bien el caso español es muy particular, y las fechas no suelen cuadrar con las del resto de Europa Occidental a raíz de la irrupción de los musulmanes en la Península, a grandes rasgos podemos encontrar la misma tipología de construcciones. El castillo es una constante en esta época. Particularmente, en el tercio norte de la Península, donde el Medievo se desarrolla más o menos en su plenitud y atraviesa todos los estilos arquitectónicos tradicionales, amén de algunos propios.

Estas construcciones acostumbran a seguir un esquema similar en todo el continente. Eso sí, con variaciones dependientes del entorno natural y las necesidades del territorio concreto, y con un estilo arquitectónico y artístico único en cada reino y periodo. Lo verás más fácilmente repasando las partes del castillo medieval.

El centro neurálgico del castillo es siempre la torre del homenaje, la mejor protegida y residencia del señor feudal, solo superada en altura por la atalaya de vigilancia. Frente a ella se situaba el patio de armas, y alrededor de este los barracones, almacenes, capilla, establos, herrería… Todo ello estaba rodeado por la muralla, salpicada de torreones defensivos y con un pasillo o adarve en su zona superior para la guardia. Este muro se coronaba con almenas y contaba con aspilleras, que permitían ver el exterior desde una zona protegida. Aunque no sea lo más frecuente en España, era común que el muro fuese rodeado por un foso, que solo podría ser atravesado a través de un puente levadizo, y con un adelanto defensivo al otro lado conocido como barbacana.

La vida en el castillo era mucho más bulliciosa de lo que hoy imaginamos. No solo vivía allí el señor feudal con su familia, caballeros nobles o soldados villanos. También el capellán, escuderos y pajes, siervos y un largo etcétera. Tanta actividad hubo en ellos que las aldeas y pueblos acabaron en muchos casos levantándose en los alrededores de las fortalezas, dando así origen a los burgos.

Pero no hablemos de forma tan general. A continuación, ya sea para llevar a cabo una celebración, evento, boda, concierto, o simplemente para hacer turismo, te invitamos a conocer algunos de los ejemplos más singulares de entre los muchos castillos con los que tenemos la suerte de contar en España:

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